La hackaton ciudadana se realizó entre el 16 y el 18 de Septiembre del 2016 en La Fàbrica de Creació en Fabra i Coats organizado por OpendataLab Barcelona en el marco del proyecto europeo Open4citizens. Fuimos dos miembros del equipo, Maite y yo el viernes, Maite el sábado y yo el domingo. La hackathon ciudadana se presenta como la primera que se hace en Barcelona con la idea de responder a los retos de la ciudad y abierta a todos y todas. Se espera como resultados una aplicación o una herramienta digital que dé respuesta al problema que cada equipo se plantee y que para ello se utilicen datos abiertos.

¡Vamos a trabajar durante tres días en el desarrollo de prototipos! Me choca el entusiasmo que se nota en el ambiente por ponernos manos a la obra. El “premio” que nos han prometido a los que lleguemos al final no parece que importe demasiado. Para inspirarnos tenemos el “inspiration zone” una sala en la que con distintas bases de datos abiertos que podemos utilizar y algunos ejemplos concretos de proyectos ya realizados. En la “zona de ideación e implementación” varios colectivos nos presentan un “carrusel” de ideas que podemos realizar con sus datos para que nos ayuden a pasar de un problema o un reto social a “algo tangible”.

La innovación se plantea como un proceso lineal que va desde la idea a una cosa tangible, y como una “solución” a un “problema”. Entiendo que en la innovación abierta se trata de “mezclar” gente distinta, de la universidad, de la administración y de la empresa. La hackathon “ciudadana” se define así porque se trata de afrontar -“inventar”- retos ciudadanos y porque está “abierta a todos”, y sí, todos los que allí estamos hemos acudido a participar, aunque me sorprende que ninguno de los que estamos se define por su experiencia de “ciudadano”, sino por su “expertise” en un campo, a la vez que todos nos imaginamos como “ciudadanos”. La innovación se plantea como el desarrollo de un producto y para un mercado. Nos especifican que las ideas son de todos, pero el código o el resultado del trabajo va a ser del grupo que lo implemente. Los organizadores nos miman, están pendientes de nosotros, nos dan café y una galletitas muy ricas, y el domingo para la clausura hay un buen surtido de comida saludable, zumos, vinos y cervezas artesanas.

Hay gente que ya viene en grupos casi formados y otros que no sabemos dónde ubicarnos. Los grupos se forman por afinidad temática y pueden ir de dos a seis personas. En nuestro grupo trabajamos con la idea de mejorar la participación ciudadana. El sábado va Maite y el grupo se reorganiza el grupo al que yo me añadiré el domingo. Planteamos una plataforma que permita a los ciudadanos gestionar los espacios vacíos de la ciudad y decidir las distintas actividades que pueden realizarse allí. Durante los tres días el grupo ha ido cambiando de composición, pero siempre hay alguien que toma el relevo y continúa con lo que se hizo el día anterior. La cuestión es si podemos hablar del hackathon como “un espacio de innovación” por lo que se hace, por cómo se hace o por lo que se propone. Hay “creatividad” pero cómo dijouna de las participantes “no se trata de inventar nada nuevo, sino de intentar que los datos sean útiles para las personas”. También me llama la atención la metodología para la innovación. En el hackathon se habla de “innovación abierta”, y hay un protocolo muy bien definido para ir cumpliendo todas las fases desde la ideación al prototipado,  pero no se habla de “innovación social”, este es otro aspecto a tener en cuenta. La próxima vez me definiré como “ciudadana” en todas las etiquetas y post-its.

Y aquí, el relato de mi Maite García Catala, quien realizó la incursión al hackathon conmigo (descargar PDF).

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