Imagen Materialoteca MatterFAD

Los materiales, aquellos compañeros difíciles de los artistas digitales, y aún más de los archiveros y conservadores.

Javier Peña es el director científico de la Materialoteca del Mater FAD.  Como mencioné en un post anterior –El robot-cartonero–  su sensibilidad hacia la materia, los materiales y las invisibilidades me han resultado muy provocadoras.

Lo contacté, y mantuvimos una charla de aproximadamente una hora sobre el por qué una materialoteca (que aprendí, denominan ‘centro de materiales), con qué criterios, con qué objetivos y para quienes.

La materialoteca del Mater FAD, un espacio en donde sólo se archivan y exhiben materiales comercializables, es sin embargo un lugar privilegiado para aproximarse a ellos fuera de su anclaje en productos funcionales. Productos que, muchas veces, tornan el material invisible o imperceptible.

El centro de materiales es para Peña, un lugar que habilita la percepción, la emoción, los sentidos, la emergencia…

 

Materiales invisibles

La Historia del Arte como disciplina ha sido, análogamente a los productos acabados, un espacio de invisibilización de materiales. Los estudios de conservación-restauración, sin embargo, no han podido deshacerse tan fácilmente del  ‘anclaje mundano’ del arte, despreciado en cierta medida por los estudiosos de las ideas y las formas.

Aunque, en muchas ocasiones, los conservadores en vez de tomar los materiales como aliados, nuevamente los han subsumido a canales de expresión de ideas. Incluso en los proyectos más innovadores de preservación, ‘la intención’ del artista (y su continuidad) sigue siendo aquello que otorga valor a la obra de arte, que la distancia de aquello que no es obra, que no es arte.

En el campo de la preservación, sin embargo, no son solo los materiales de la obra en sí misma los que juegan un rol importante en sus derroteros futuros, en su capacidad de mantenerse inalterable, mutar o deshacerse. Los materiales del entorno en el que esa obra esté almacenada y su interacción con la misma, son de un valor incalculable.

En este sentido, existe una tendencia a  utilizar materiales ’smart’ que permitan generar entornos para la preservación de las obras más saludables y menos costosos que los sistemas de regulación de temperatura y humedad.

 

Materiales Smart

 

 

 

Materiales activos, sistemas pasivos


 

El Centro de Materiales del FAD ha colaborado, sin ir más lejos, con el Museu d’Art de Catalunya (MNAC) por ejemplo en encontrar soluciones desde los materiales y sus propiedades a los desafíos de permanencia –así como otros asociados, como aquellos de corte ambiental- que supone el mantenimiento de las obras de un museo en las condiciones ambientales óptimas.

Los museos requieren desarrollar una infraestructura que reúna las condiciones materiales, espaciales, ambientales para impedir la degradación de las obras de arte y mantenerla justamente en su calidad de tales hacia un futuro eterno.

En los museos, en que todo parece detenido, realmente nada es estable… todo está permanentemente estabilizándose, reparándose, reemplazándose… las obras y sus entornos.

Pero volviendo a la materialoteca, como aún me gusta llamarla, allí los materiales son más libres, nada necesita ser reparado ni estabilizado. Si un material se corroe, se resquebraja o se pierde, simplemente se reemplaza la muestra. Y sigue allí, como la que la antecedió… para ser disfrutada, para encender debates, para confrontar ideas.

 

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Imagen de portada extraída de la base de datos de la materialoteca del MATERFAD
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