Una muestra colectiva en el Centro Cultural Recoleta: sí, me reporto desde Buenos Aires. El futuro y los mundos imaginarios aparecen en las obras expuestas de múltiples formas con un tinte más o menos explícito, pero la muestra en sí señala hacia un futuro mucho más concreto. Apunta a una pregunta pragmática, y que requiere ser pensada, pero también operativizada: ¿cuál es el futuro de las instituciones culturales en Argentina, especialmente los museos y centro culturales? Hilando más fino, ¿hacia donde mira el propio Centro Cultural Recoleta?

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Estas preguntas piden participación ciudadana, se convoca a aportar ideas para construir un futuro institucional consensuado, sí, en el Recoleta se pide anotar nuestros imaginarios en post-it volátiles.

Pero en el patio del mismo centro, ajeno a la muestra y a los imaginarios, pero no al futuro (ni al pasado), la artista argentina Marta Minujin colocó un contenedor -igual a los de basura de la ciudad- para recoger libros que hayan sido proscritos, en pos de montar una nueva versión de su instalación efímera “Parteneón” en Kasel 2017.

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“Partenón de los libros prohibidos” es una instalación de 1983, año en el que Argentina volvió a la democracia luego de siete años de gobiernos de facto.

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Imagen de la instalación en  Avenida 9 de Julio, Buenos Aires (Argentina), 24 de Diciembre, 1983.

“Partenón de los libros prohibidos” es una declaración de principios en sí misma sobre la cultura: en tiempo pasado, presente y futuro. Es acción en presente, pero conjuga la memoria en un mismo movimiento. Es tanto documento, como obra. Es de una fuerza conceptual y política tal, que alcanza el ‘contenedor de basura’ en el patio del Centro Cultural – ajeno a la muestra sobre los imaginarios de su interior y al futuro que se  intenta co-diseñar con los ciudadanos desde la institución- para iluminarlos.

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