El recorrido por la exposición temporal del Museu d’Art Contemporari de Barcelona (MACBA) –Akram Zaatari – Contra la fotografía. Historia anotada de la Arabe Image Foundation (AIF)– me reconcilia temporariamente con ese espacio de narrativas muchas veces estériles e inactivas política y estéticamente.
La muestra fue pensada como un recorrido por la AIF a través de la mirada de uno de sus co-fundadores, Akram Zaatari:
…la exposición reflexiona sobre los veinte años de historia de la AIF y las múltiples condiciones de la fotografía, como documento, objeto, valor material, estética y memoria. El expansivo trabajo de Zaatari sobre fotografía y coleccionismo adopta una perspectiva arqueológica: excava en el pasado, hace aflorar nuevas narrativas y las resitúa en la contemporaneidad.
La exposición expande el instrumento arqueológico de construcción de conocimiento desde la vertiente más genealógica, hasta la arqueología como la entendería Wolfgang Ernst, en su apuesta por una arqueografía. Ernst, propone que paralelamente a los discursos sobre los media, se debe operar una arqueología sobre sus materiales lo cual permitiría contrastar y complementar las historias que narran las sociedades: “una técnica media-arqueológica para recordar el pasado de un modo que es completamente alternativo al discurso histórico”(Ernst, 2005). Para ello emplea conceptos como la agencia maquínica y la capacidad de memoria técnica verdadera.
Si la primera parte de la exposición focaliza en las historias olvidadas de la Historia con mayúsculas, y nos abre a una cotideaneidad desconocida e inesperada; en la segunda y tercera parte, la materialidad fotográfica es el centro sobre el que pivota el montaje. Es la “voz” de las propias máquinas y los materiales del arte la que está en juego en estas salas.
Se exponen en estas secciones re-mediaciones de fotografías que un mal proceso de fijado o una conservación insufiente han ido carcomiendo, hasta trabajos sobre negativos craquelados (y he aquí la obsolescencia, la decadencia, la fragilidad de nuestros medios técnicos en todo su esplendor, pero también sus propias historias encaranadas).
…Zaatari libera a la fotografía de las tradiciones descriptiva, narrativa y estética para que vuelva a ser un objeto material de naturaleza orgánica. Cada signo de desgaste contribuye a la historia del objeto, que es independiente de la imagen grabada en él, lo que deja un delicado paisaje de erosión, con una historia propia que contar.
Lo materiales de la fotografía ganan en agencia en esta exposición, como el azar y las trayectorias y poéticas no planificadas.La imagen que ilustra este post, enseña imágenes superpuestas de negativos que han sido hallados pegados (no dobles exposiciones como podría parecer en una primera instancia) que en su distancia temática, pero en su cercanía material, dan como resultado superposiciones inintencionadas entre militares franceses y civiles de Trípoli. Zaatari decidió mantenerlas unidas creando: “Rostros enfrentados”.
La tercera y última parte de la muestra tal vez sea la más elocuente en este sentido: cajas conservadas con película fotográfica no revelada y otros elementos. Abrir esas cajas y revelar cada uno de esos rollos en busca de unas imágenes latentes sería romper esa unidad, esa memoria de un tiempo y unos derroteros que conforma el conjunto del objeto como un todo, por sobre el discurso narrativo propio de cada imagen.
Una muestra para recorrer y volver a recorrer.